Posteado por: octogono2010 | junio 28, 2010

El arca de la alianza en el Alto Tajo.


A grandes rasgos lo que sabemos de los templarios, es que estuvieron en las caballerizas del templo de Salomón, realizando excavaciones, y que posiblemente encontraron algo. Arca o Grial.

Sin embargo, las últimas investigaciones por parte de Martin Cano (recomiendo leer todos sus artículos) hablan de que los templarios estaban realizando sobre la península un calco de las constelaciones celestes en puntos concretos de nuestro territorio. Este hecho lo confirma, lo extraño de los lugares por los que los templarios mostraban un interés desmesurado, pues eso lugares no tenían ninguna importancia ni militar, ni estratégica como nos indica Juan García Atienza en alguno de sus libros.

Visitar:http://www.galeon.com/contraandrocentrismo/geoastrotemple.htm

El día indicado donde las posiciones celestes de las estrellas y los lugares terrestres de los templarios se fusionan es el atardecer del 25 de julio, ese día se produce la conjunción Tierra-Cielo (El día de SANTIAGO).

Recomiendo  la observación nocturna del cielo ese día, bien desde la cima de la montaña que hay a la entrada de Canales del Ducado o desde la cima de “la morra” en Armallones, pues esa montaña me recuerda a la de encuentros en la tercera fase.

También hay una cueva en el Hundido de Armallones desde donde aunque limitado el firmamento, se puede pasar una noche inolvidable.

Yo creo que no existe ningún grial, pues para mí el grial es un punto del firmamento, este sería la estrella polar, que se corresponde con su nombre griego ARTURO y que en las leyendas del rey Arturo se asocia a este objeto con la INMORTALIDAD, pues esta es la única que no se mueve y permanece fija.

Pues bien, si tenemos en cuenta esto y que los templarios situaron todas las constelaciones en la península, es fácil hallar el punto grial, si CIUDAD RODRIGO Y ENDRINAL forman el segmento guía, cinco veces su proyección seria el hundido de armallones, siendo el último tramo Torija – Hundido de Armallones. Hay que señalar algo curioso es la distancia de 55 KMS. que separan gran cantidad de lugares templarios importantes, que equivale a 0,5º del perímetro externo de nuestro planeta.

Decir que antes de llegar a él hundido de Armallones, nos encontramos con un pequeño manantial llamado “fuente de la osa” y que el manantial que hay en el refugio se llama “fuente  la loca” por lo irregular de su flujo, sin embargo si cambiamos loca por “oca” seria “fuente del conocimiento” y ARMALLONES, si asociamos el prefijo AR a ARTURO seria montaña de la OSA.

Por lo tanto, y al no existir constancia escrita, ni documentada de el monasterio templario, y considerarlo como algo secreto y posterior a la disolución de la orden, y siendo tan clara la leyenda de que allí crecían arbustos tropicales traídos de Jerusalén, siendo centro de constelaciones y mapa celeste templario, existiendo gran cantidad de símbolos templarios, que parecen indicar la existencia de algo, lo único que podría albergar esta comarca del alto tajo seria el gran secreto de los templarios o lo que se encontró en la caballerizas del rey Salomón.

ENLACE: http://historiasdeltemple.blogspot.com.es/2009/01/encontraron-los-templarios-el-arca-de.html

Articulo ártico y Arturo – Autor Ref. Fernando A. Navarro

ártico y Arturo

09/10/2008
Hablan los eruditos de una hipotética raíz indoeuropea rksos que estaría en el origen tanto del griego άρκτος (arktos) como del latín ursus, ambos con el significado de oso; Ursus arctos es, precisamente, el nombre científico del mayor mamífero europeo, el oso pardo.

Desacostumbrados ya como estamos a los diminutivos latinos, pocos reconocen hoy el sentido cariñoso de ‘osita’ en el nombre propio Úrsula. Pero sí reconocemos con facilidad el segundo diminutivo añadido en el nombre de ursulinas que se da a las religiosas de la congregación agustiniana fundada, no por santa Úrsula (virgen y mártir del siglo IV, la más famosa de las legendarias once mil vírgenes de Colonia5), sino bajo su advocación por santa Ángela de Brescia más de mil años después, en 1535, para la educación de niñas. Hoy puede parecer poca cosa esta idea de santa Ángela, pero, en su momento, la de las ursulinas fue la primera orden de enseñanza de mujeres establecida en la Iglesia.

Volviendo a los plantígrados, ya el geógrafo griego Tolomeo asoció a la figura del oso dos de las constelaciones más importantes: la Osa Mayor y la Osa Menor, cuyo aspecto en el cielo boreal es inconfundible. A la estrella brillante que destaca en la cola de la Osa Mayor, los antiguos griegos la llamaron Arktouros (Arturo), que quiere decir ‘guardián de la osa’.

Estas dos osas estelares han sido, desde tiempos remotos, el medio más utilizado por los marinos para orientarse tras la puesta del Sol. Ello es debido al hecho de que la estrella polar, que indica el norte, se halla contenida en la Osa Menor, y el método más usado para encontrada consiste en orientarse por la alineación de las estrellas α y β de la Osa Mayor. De tal modo que el adjetivo griego αρκτικός (arktikós, literalmente ‘relativo a los osos’) pasó a utilizarse de antiguo para expresar relación con el norte, como seguimos haciendo cada vez que nos referimos al polo ártico o al océano glacial ártico. Y por anteposición del prefijo anti-, el adjetivo ανταρτικός (antártico) pasó a designar lo situado en el polo opuesto de la Tierra: es decir, la Antártida (el continente olvidado, que nadie parece tener en cuenta al enumerar los continentes) y el océano glacial antártico. Resulta curioso comprobar, por cierto, cómo la abundancia de hielo en ambos polos terrestres hace que muchos los confundan y pinten igual esquimales que osos polares, iglúes o pingüinos en uno u otro, cuando en realidad sólo en el polo antártico hay pingüinos, y osos en el polo ártico (¿para ser, quizás, respetuosos con la etimología?).

En algunas lenguas célticas, como las habladas entre los bretones de la Gran Bretaña, la misma raíz indoeuropea presente en άρκτος dio lugar a las variantes artos o artus para nombrar al oso. Uno de sus reyes más valientes y legendarios recibió precisamente como sobrenombre «el Oso»: Artbus (para nosotros Artús, si bien hoy es más frecuente la forma Arturo, posiblemente por influencia del Arktouros griego). Este legendario rey de los siluros de Caerleon, en el país de Gales, alcanzó la celebridad gracias a las novelas y poemas medievales del llamado ciclo artúrico (siglos XII y XIII). Los libros de caballería y, más que nada, la difusión mundial de las tradiciones históricas inglesas a través de las películas jolivudienses, han conseguido que hoy hasta el último mono en el último rincón del mundo haya oído hablar del rey Arturo, los caballeros de la Tabla Redonda, Lanzarote del Lago, Merlín el encantador y la busca del Santo Grial.

5 No es cuestión de detenemos ahora a comentar esta deliciosa historia, que el lector interesado hallará estupendamente narrada por el dominico genovés Jacobo de la Vorágine en el capítulo CLVIII de su Legenda aurea (1264).

Autor Ref. Fernando A. Navarro

http://www.fundeu.es/SobreElLenguaje.aspx?frmOpcion=SOBREELLENGUAJE&frmFontSize=2&frmIdSobreElLenguaje=55

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